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«¿Qué debo pagar para que modifiquen mi entrada del libro de bautismo?» [Levante-EMV, 05/10/2008]

Un apóstata envía una carta a García-Gasco para insistir en su petición pese a que el Supremo exime a la Iglesia de registrar las renuncias

El valenciano Manel Blat, que fue el primer apóstata al que la Audiencia Nacional reconoció el derecho a aparecer como tal en los libros de la Iglesia, envió ayer una carta al cardenal-arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, para insistir en su petición. «¿Cuánto debo pagar para que modifiquen la entrada del libro de bautismo donde figura mi nombre?», se preguntaba.

Cabe recordar que el Tribunal Supremo ha eximido a la Iglesia de anotar a los apóstatas en los márgenes de los libros de bautismo. El alto tribunal considera que los libros de bautismo no son en sentido estricto un fichero con datos personales por lo que no están amparados por la ley de Protección de Datos.

«A estas alturas no me sirve hablar de derechos, no quiero. Para eso está la Constitución y los expertos en ella que llevan decenios asegurando que los españoles gozamos de determinados derechos. Sin embargo, el Supremo ha decidido no reconocer el mío a la anotación marginal de mi voluntad manifiesta de apostasía en lo que es un registro público», reflexiona.

«Así que, ante esta situación, he decidido sincerarme con la iglesia», señala. «No le hablo de teología ni de moral, sino de derecho canónico; no quiero recordarle que el cristo de la fe nunca hubiera obligado a tomar las aguas sin conciencia de lo que el contrayente hacía, obviaré que hasta no hace tanto tiempo el bautismo en la niñez era considerado por la Iglesia como un sacramento temporal que debía ser confirmado posteriormente por la conciencia de la fe».

«Digo que apelo a su conocimiento del derecho canónico para saber cual es el procedimiento para, vía el tribunal eclesiástico que usted me distinga, se anote marginalmente en la entrada que dice que fui bautizado en Valencia», añade. Blat le recuerda al cardenal otros casos en que se modifican datos de los registros eclesiásticos: «Para apoyar mi ruego le recordaré que cuando el Estado no se había concebido, los fieles pagaban a tanto el bocado de carne que se llevaban a la boca en día de guardar, y hoy las personas adineradas con cargo de conciencia logran que su nombre se modifique en el libro de matrimonios con la mediación de unos testigos del todo fiables».

«No me consultaron»

Blat concluye su carta: «Yo no pedí ser bautizado bajo ninguna confesión; mis padres por la presión social, la dictadura y algún miedo posible a quedarme en el limbo de los no ascendidos me bautizaron para tranquilidad suya y protección mía. Pero no me consultaron. Mi padre tampoco me preguntó si yo querría ser del Levante U.D. pero me hizo socio del club nada más nacer, igual que al resto de mis hermanos. Era la tradición, pero cuando llegó el momento de poder decidir, tendría yo unos 12 años, dije que no me gustaba el fútbol sino el baloncesto y más concretamente, el Real Madrid de Juan Antonio Corlabán, así es que mi padre me borró».

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