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Dos piloñesas denuncian a un cura por desvelar en misa que habían apostatado [La Nueva España, 09/10/2008]
Las denunciantes, hermanas, acusan de un supuesto delito de revelación de secretos al sacerdote, cuya actuación defiende buena parte del vecindario
Valle (Piloña), B. MORÁN
En la parroquia de Valle, en el concejo de Piloña, no se habla de otra cosa. Dos vecinas han denunciado al párroco por desvelar en misa que habían apostatado. El pueblo, de alrededor de cien vecinos, se ha visto de repente salpicado por una polémica inusual por aquellos pagos. Alejandro Fuentevilla, el cura de Coya y responsable de la parroquia de Valle, ha sido denunciado en el Juzgado de instrucción de Piloña por las hermanas M. D. M. H. y P. M. H.
El motivo de la denuncia es bien simple: las hermanas decidieron renunciar a la fe católica y así se lo comunicaron al párroco. Éste, unos días después, desveló durante la celebración de la eucaristía que las dos mujeres habían apostatado y que, por lo tanto, ya no pertenecían a la parroquia.
Las dos hermanas, que residen fuera del concejo piloñés, han puesto el caso en manos de un conocido abogado laboralista, que ya ha trabajado en ocasiones para «Sextaferia», un colectivo dedicado a tramitar peticiones de apostasía.
Un vecino de Piloña, amigo cercano de la familia y presente en la misa que desató el conflicto, aseguró que una de las dos apóstatas, al enterarse por sus vecinos de que el cura había desvelado que ella y su hermana ya no pertenecían a la Iglesia católica «montó en cólera y llamó al párroco para comunicarle que tomarían medidas legales».
Según el relato de este vecino, el párroco «se limitó a hacer su trabajo y a anunciar durante la eucaristía la decisión de las dos mujeres de declararse apóstatas». Añadió que el cura tuvo que hacerlo, ya que quería que sus vecinos les comunicaran que si tienen propiedades en el cementerio han de renunciar a ellas. Y también para que todos los feligreses conocieran su decisión para tenerla en cuenta a la hora de buscar donativos para las fiestas o al preparar eventos de la parroquia.
Este vecino recordó que en cualquier colectivo los trámites que suelen seguirse en estos casos comienzan por anunciar públicamente las nuevas bajas en la comunidad. Además, relató que el párroco recordó en la misa a todos los feligreses que las dos mujeres son adultas y libres de tomar decisiones como la de renunciar a la Iglesia católica. Una decisión que ha sorprendido a los cerca de cien habitantes del pueblo piloñés de Valle, ya que las dos apóstatas se casaron por la iglesia y se bautizaron en la parroquia a la que ahora han decidido dejar de pertenecer. Pero lo que más ha impactado a los vecinos es la denuncia contra el párroco, ya que muchos de ellos consideran «normal» su actuación y destacan que ni siquiera publicó en el tablón de anuncios los nombres de las hermanas.
Por su parte, el párroco, denunciado por un supuesto delito de revelación de secretos, prefirió no realizar, por el momento, ningún tipo de declaración. Este periódico intentó ayer también, sin éxito, localizar a las dos denunciantes y a su abogado.

