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Protección de Datos obliga al Obispado a dar de baja en la Iglesia a 27 vizcaínos en 6 meses [El Correo Digital, 10/10/2008]
Más de 500 vecinos han iniciado este año el papeleo para apostatar
JOSU GARCÍA | BILBAO
El número de vizcaínos apóstatas, personas que abandonan voluntariamente la fe católica y exigen a las autoridades eclesiásticas que reflejen su renuncia en los archivos bautismales de las parroquias, se ha multiplicado por nueve en el último medio año. Así se desprende de la memoria elaborada por la Agencia de Protección de Datos (AGPD), donde se recoge que, en los seis primeros meses de 2008, este organismo dictó 27 resoluciones contra el Obispado de Bilbao para que diera de baja a otros tantos recurrentes. Un balance que contrasta con el de 2007, cuando sólo se finalizaron tres expedientes. En 2006, por su parte, no se dio curso a ninguna solicitud, según han informado a este diario fuentes de la entidad.
El colectivo de apóstatas en la provincia crecerá aún más en los próximos meses, ya que la AGPD tramita actualmente otro medio millar de peticiones, la mayor parte de ellas formuladas desde primavera por la asociación feminista Asamblea de Mujeres de Bizkaia, que ayer informó de que en lo que va de año ya ha recogido «casi un millar» de renuncias. Así, este grupo -que realizó en marzo una protesta frente a la Basílica de Begoña y presentó una petición masiva de apostasía- prevé la próxima llegada de un nuevo torrente de solicitudes a la AGPD, «que antes pasarán por el Obispado en espera de algún tipo de respuesta», apuntaron. Esta cifra supera con mucho al balance del año pasado, cuando se iniciaron cerca de «600 trámites» en todo el país: «Nos hemos visto desbordadas. Con esta campaña hemos querido destacar que la Iglesia va contra las mujeres y que se empeña en confundir ciudadanía con feligresía».
La apostasía no es algo nuevo, pero la posibilidad de renegar del bautismo se recoge como un derecho sólo desde 1999. La Ley de Protección de Datos promulgada ese año permite a los ciudadanos darse de baja de listados y ficheros de diferentes entidades. Poco después de aprobarse esta reforma, grupos de apóstatas y diversos obispados entablaron una larga batalla legal. Las diferentes instancias fueron fallando en contra de la Iglesia y creando jurisprudencia. Sin embargo, el mes pasado, el Tribunal Supremo rompió esta tendencia al dar la razón al arzobispado de Valencia, en contra de una resolución de la Audiencia Nacional. La sentencia podría dificultar a partir de ahora las pretensiones de quienes se acogían a la normativa sobre Protección de Datos para darse de baja, lo que se traduce en una anotación en el libro de bautismo que refleja que el sujeto abandona la fe católica. En ningún caso se tacha el nombre.
«Nos ponen mil trabas»
Pese a los datos facilitados por la AGPD, precisar el número real de apóstatas es algo imposible, ya que hay ciudadanos que consiguen darse de baja sin necesidad de recurrir a la agencia estatal que vela por la privacidad de los ciudadanos. «No es lo normal, pero hay algún caso. Lo habitual es que los sacerdotes pongan mil trabas y traten de que el recurrente se aburra y desista», denuncian desde "apostasía.es". Por ello sólo los obispados saben cuántas solicitudes reciben al año. La Diócesis de Bilbao, por ejemplo, se niega a facilitar estadísticas al respecto.
Los grupos de apóstatas denuncian que el proceso para conseguir que los registros bautismales recojan las renuncias es «complejo», «cuesta algún dinero» -hay que pagar varios burofax y cartas certificadas- y resulta «largo». Tanto es así, que un solicitante puede tardar más de un año en que se atienda su petición. En ocasiones, las autoridades religiosas trasladan la pugna a los tribunales, lo que puede retrasar varios años más la cancelación formal. En 2007, el 67% de las 287 resoluciones dictadas por la Agencia de Protección de Datos contra los obispados terminaron en los tribunales de lo Contencioso-Administrativo. La apostasía en España se multiplicó por seis el año pasado.

